SPIDER-MAN: HOMECOMING



Spider-man Homecoming es la celebración del regreso a casa del trepa muros. Spider-man ya está en casa. Y Marvel/Disney lo celebra con un entretenido film que supone la plena integración del personaje en el universo fílmico Marvel. Se habla de la invasión alienígena sucedida en los vengadores, se ven desde otro ángulo escenas de El capitán América: Civil war y Tony stark sirve de nexo con lo ya conocido. La integración con el universo Marvel es total. Por fin los de Marvel han hecho su película sobre Spider-man. ¿El motivo del retraso? La grave crisis económica que sufrió la empresa de Stan Lee en los años 90 le forzó a vender los derechos de explotación de muchos de sus personajes. A saber: 
 Los derechos de todos los mutantes, 4 Fantásticos, Daredevil, Deadpool y Elektra fueron vendidos a 20th Century Fox. El resultado de las adaptaciones osciló entre lo patético (Daredevil, Elektra) a lo correcto, sin más, de la sagas sagas de X Men o lo mediocre de Lobezno. La única realmente destacable en mi opinión ha sido Deadpool.
Universal compró los derechos de Kick ass y  Hulk, personaje con el que hizo un film fallido dirigido por Ang Lee y con Eric Bana como Bruce Banner cuyos malos resultados les hizo vender los derechos a Marvel para que hiciera su propia adaptación: El increíble Hulk, esta vez con Edward Norton como protagonista. Sin embargo en el resto de films ha sido Mark Ruffalo el encargado de encargar al doctor Banner.
Por su parte, New Line cinema se quedó los derechos de Blade (del cual hizo una nefasta trilogía). Cómo veis, todo esto provocó una diáspora de adaptaciones de personajes Marvel de muy distinto pelaje y sin ninguna coherencia ni conexión entre sí.
Visto el éxito comercial, no así el artístico, que sus personajes habían obtenido en el cine, los de la editorial Marvel crean Marvel Studios bajo el paraguas de Paramount (otro gran estudio que gasta ahora no había tomado partido). La idea era ir adaptando los personajes sobre los que todavía tenían los derechos e ir recuperando el resto poco a poco. Al fin y al cabo, nadie mejor que ellos para sacarles partido. Así fue, los mejores films sobre súper héroes de la editorial Marvel son los de Marvel studios. Quizás la única excepción sea Deadpool. Marvel ha sabido encontrar el tono adecuado al cine de super héroes. Los films de Marvel son para toda la familia pero destilan una sana ironía muy desmitificarla y nunca se toman a sí mismas demasiado en serio. Solo se trata de cine palomitero para pasar un buen rato pero sin insultar la inteligencia del espectador. Eso sí, nada de pomposidades épicas ni grandes temas filosóficos, que para eso ya están los de Warner/DC.
El primer film de los estudios Marvel fue Iron man en 2008 siendo la primera piedra para crear el gran universo cinematográfico Marvel. Siguieron El increíble Hulk, Thor, Capitán América y Los Vengadores en un plan estratégico perfectamente trazado. Luego llegaron Ant Man, Guardianes de la galaxia, etc Nada de bandazos estilísticos ni cambios de tono. Marvel parece haber encontrado en el cine la fórmula que tanto éxito les dio editando cómics. En 2012 Marvel Studios es comprado por la todopoderosa Disney, quien también se hace con Star Wars. De ahí que desde entonces aparezcan juguetes y guiños a la saga creada por George Lucas (algo más que obvio en Spider-man homecoming).

¿Y nuestro vecino Spider-man? Columbia Pictures / Sony había comprado los derechos de adaptación de Spider-man, MIB y Ghost Rider. Los de Columbia / Sony se marcaron una más que aceptable primera trilogía de Spider-man a cargo del bueno de Sam Raimi, quien hizo un par de primeras película muy divertidas y respetuosas con el personaje (sí, a pesar del detalle de que a Spider-man la tela de araña le saliera directamente de las muñecas). Sin embargo, la tercera entrega era bastante olvidable. Lo mismo se puede decir de las dos películas posteriores protagonizadas por Andrew Garfield. Demasiada franquicia sobre un personaje en muy corto espacio de tiempo. Fue tal el fracaso en taquilla de esta última que Sony renunció a realizar la tercera película y llegó a un acuerdo en 2015 para compartir derechos con Marvel. Por ello aparecía en Capitán América: Civil war. Y ahí estamos, Marvel celebra por todo lo alto que su personaje estrella por fin pueda integrarse en su universo fílmico. Tras 5 películas en 15 años, algo excesivo a todas luces, Spider-man vuelve por todo lo alto.

Esta vez el enfoque es algo novedoso y Peter Parker es ahora un joven de 15 años que vive inmerso en sus problemas de adolescente. Es un pringadillo al que ser Spider-man no le saca de ningún apuro, todo lo contrario. Considero un gran acierto rejuvenecer a Peter Parker y hacerlo en la joven piel del actor inglés Tom Holland (de 21 años). Será una treta comercial para que los adolescentes se identifiquen con el personaje, pero funciona y el film se hace muy ameno. Por suerte, esta vez no nos han contado el origen del personaje, no vemos cómo le picó la araña radiactiva (o lo que fuera). Mejor, ya lo hemos visto en las dos sagas anteriores sobre el personaje. Tampoco aparecen el tío Ben ni Wen Stacy ni J.J. Jameson, tiempo habrá. He de reconocer que me pareció muy acertado el tono de comedia adolescente que destila todo film, logrando un equilibrio entre peli de instituto y film de súper héroes. Me gustó el tono parternalista de Tony Stark y ese gran consejo que le brinda al trepamuros: “Si no eres nadie sin el traje, no deberías llevarlo“. Toma profundidad, no llega a lo de “un gran poder conlleva una gran responsabilidad” pero mola.


Otro acierto evidente es el villano interpretado por Michael Keaton. El tipo que fue el Batman de Tim Burton y se rió del cine de súper héroes en Birdman, vuelve al redil interpretando al buitre, aunque no asuma ese nombre en ningún momento. Keaton es un gran actor y aquí logra hacer convincentes las motivaciones de su personaje. Frente al pijerío snob de Tony Stark, su personaje viene a defender (a su manera) a la sufrida clase obrera.
Spider-man homecoming funciona como un entretenimiento perfecto a pesar de que algunas escenas de acción me resultaron confusas y mareantes. Nada grave pero creo que desmerece algo el conjunto. Por lo demás, es un film familiar de humor bastante blanco y para casi todos los públicos (está recomendada para mayores de 7 años). Por cierto, el score de Michael Giacchino no está nada mal pero yo ché de menos el trabajo de Danny Elfman para la trilogía de Sam Raimi. Ya para acabar ¿aparece Stan Lee? Hombre, claro.



Spider-man homecoming cumple su misión de integrar al personaje y se te pasa volando.




Dunkerque (Dunkirk)


La carrera de Christopher Nolan no es perfecta, pero se le asemeja bastante. Su cine aúna calidad y entretenimiento como muy pocos son capaces de hacerlo hoy en día. Para quien escribe esta letras la Santa Trinidad del cine moderno estaría formada por Darren Aronofky, David Fincher y Christopher Nolan. Nolan nunca opta por la opción fácil, ya desde su primera película (Following) le gustaba complicarle la vida al espectador con sus ya característicos montajes enrevesados y tramas en paralelo. Pero nadie puede discutirle su hegemonía dentro del cine actual por mucho que haya sido ninguneado por la academia de Hollywood. Es un enorme delito que este señor no tenga todavía el Oscar a mejor director, lleva años demostrando que no tiene rival. Esperemos que con Dunkerque mejore su suerte de cara a los premios, el beneplácito del público siempre lo ha tenido.

En Dunkerque Nolan abandona la ciencia ficción y nos narra un hecho histórico ocurrido en Mayo de 1940, al inicio de la Segunda Guerra Mundial. El rescate en las costas de Dunkerque de casi 400.000 soldados que habían quedado acorralados por las tropas alemanas es uno de los pasajes bélicos que bien merecían una película. Nolan sigue teniendo en mente a Stanley Kubrick y Steven Spielberg como sus mayores influencias y se podría considerar que Dunkerque es su particular Salvar al soldado Ryan o Senderos de gloria. Que nadie piense que Nolan anda falto de estilo y se dedica a copiar a sus grandes maestros, todo lo contrario. Dunkerque es puro Nolan. Es cine bélico del bueno, de ese que ya no se hace. Ese cine que no solamente apabulla por la espectacularidad de sus escenas sino que también presenta unos personajes con los que es imposible no empatizar. El drama de los personajes se nos antoja cercano y su angustia por sobrevivir es ciertamente contagiosa. Se trata únicamente de sobrevivir, imposible siquiera el soñar con derrotar al enemigo invisible sin rostro. Nolan no muestra a los alemanes, como él bien sabe, siempre aterra más aquello que no se ve. Nolan huye de la efectividad de las grandes batallas centrándose en el drama de unos personajes atrapados que pugnan por sobrevivir. Con Dunkerque el espectador se sumerge en la pesadilla de la guerra y siente la angustia y el miedo de los soldados. Aquí los soldados no son héroes de una pieza, son personas de carne y hueso. Mezquinos y cobardes como cualquiera de nosotros. Pero Nolan deja siempre un resquicio para la esperanza, también hay gente que hace lo que considera justo incluso a costa de un enorme sacrificio.

Nolan escribe y dirige esta película y esta vez no se ha ido a las 3 horas, le sobra con 109 minutos. Los que le acusan de excederse siempre con la duración de sus películas ya pueden abandonar ese argumento. Nolan da una magistral lección de narrativa con esta película. Su montaje es milimétrico, nada sobra ni nada falta. Igualmente las escenas bélicas están rodadas de forma alucinante, como únicamente un maestro del cine es capaz. Nolan utiliza todos los recursos narrativos a su alcance para conseguir que el espectador se vea inmerso en la pesadilla que supuso salir de la maldita playa de Dunkerque. No pierde el tiempo presentando a los personajes ni se recrea en diálogos grandilocuentes. Es quizás la película con menos líneas de diálogo de toda su filmografía. Los diálogos no son necesarios cuando se trata de mostrar al ser humano como un animal acorralado que se enfrenta a una muerte segura. Tampoco hay grandes interpretaciones a destacar, estamos ante un reparto coral en el que no hay un protagonista único. Cabe destacar el trabajo del gran Tom Hardy, de quien apenas vemos un ojo durante casi todo el film. También Mark Rylance y Kenneth Branagh hacen trabajo más que correcto.
Eso sí, Nolan sigue sin ponérselo fácil al espectador y le exige algo de esfuerzo. Nolan divide la acción varias tramas que transcurren por líneas temporales distintas hasta que finalmente acaban confluyendo en un majestuoso final. Y digo majestuoso ya que Dunkerque concluye con unos sobrecogedores planos aéreos cortesía de Hoyte Van Hoytema que se fusionan perfectamente con la partitura de Hans Zimmer (esta vez un poco menos inspirado que otras veces) para crear uno de los finales más bellos de los últimos años.

Reconozco que me he emocionado, me he angustiado y lo he pasado mal viendo esta gran película que va directamente a la lista de lo mejor del año.


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P.d.: Por cierto, viendo Dunkerque me vinieron a la mente las miles de personas que siguen muriendo actualmente en las costas de Europa intentando huir del infierno de la guerra. La solidaridad una vez salvó a Europa pero ahora los que cruzan el mar  jugándose la vida en embarcaciones cochambrosas no gozan de las mismas simpatías, quizás porque no son europeos. Parece que la vieja Europa solamente siente lástima por sí misma. Nunca está de más echar la mirada atrás y aprender de la historia.

Cars 3


Parece que los de Pixar han aprendido del desastre que supuso Cars 2. Lo de dar el protagonisto a un secundario graciocillo salió francamente mal y la segunda película de esta saga me pareció de lo más flojo de Pixar. Ahora han retomado el rumbo y esta tercera entrega mejora sensiblemente. Vuelven las carreras vertiginosas y la velocidad sin olvidar la evolución de los personajes. Rayo McQueen recupera el protagonismo y sufre un inesperado revés: no siempre se puede ser el más rápido. El tiempo pasa para todos y nadie se mantiene eternamente en la cima. Surgen nuevos avances y nuevos corredores, Rayo pasa sin darse cuanta a ser un veterano. Ahí radica lo más destacable de Cars 3, Rayo debe aceptar el paso del tiempo. Si en la primera recibía un baño de humildad, en esta tercera debe aceptar el paso del tiempo y ha vivir con la frustración. Esta Cars 3 viene a ser, salvando las distancias, lo que El imperio contraataca supuso a la franquicia de star Wars. Es la entrega en la que las tramas se hacen más adultas. Esta vez se trata de aceptar el paso del tiempo y dejar hueco a las nuevas generaciones. Hay que reconocer que los de Pixar han sido muy valientes al tratar estos temas en una película de animación infantil. A pesar de lo poco frecuente de la trama, el film tiene los suficientes toques de humor como para que los más peques no se aburran. Pixar nuevamente consigue aunar sentimientos y entretenimiento como solamente ellos son capaces. Sin embargo, esta Cars 3 queda lejos de las cotas de excelencia de las maravillosas Toy Story 3 o Del revés. En la dirección está el debutante Brian Fee, no lo hace mal pero tampoco sorprende o innova lo más mínimo.
Esta Cars 3 es un buen film más maduro de lo esperado pero que no llega a emocionar ni divertir lo que debiera.

Me pareció mucho más interesante el corto Lou, aquí sí que Pixar demuestra de lo que es capaz en solamente 6 minutos. Otro corto memorable de Pixar.

Gru 3


Gru, mi villano favorito fue una agradable sorpresa animada en su día. No solamente jugaba con el rol de villano del protagonista sino que tenía buenos golpes de humor a cargo de los minions. La cosa mantuvo el nivel en la segunda entrega, en la que los minions ganaron protagonismo, tanto que pedían a gritos su propia película. Sin embargo, ésta no fue todo lo divertida que uno pudiera pensar, los dichosos personajillos amarillos ya empezaban a cansar y no daban juego como para ser los protagonistas absolutos. Como secundarios estaban muy bien pero un film basado exclusivamente en sus gracias me resultó excesivo. Ahora en esta tercera entrega de Gru, los minions han vuelto a su rol de secundarios aunque el trío protagonista ha cambiado. Se supone que Bob, Kevin y Stuart van a seguir protagonizando su propia franquicia mientras han sido sustituidos en la original por Mel, Tim y Carl. La verdad, no se nota demasiado el cambio.

Al lío, con Gru 3 esta franquicia empieza a mostrar evidentes signos de agotamiento. Se ha optado por la vía fácil, se profundiza en la peculiar familia formada por Gru, Lucy y sus tres hijas adoptivas mientras se sacan de la manga un secreto de familia: Gru tiene un hermano secreto: Dru. Todo ello aderezado con un nuevo villano de la función que resulta ser lo mejor del film (como debe ser todo villano que se precie): un Balthazar Bratt que es todo un homenaje a los años 80. Bratt es un perfecto ejemplo de niño famoso cuyo éxito no sobrevivió a la adolescencia, un juguete roto que nos puede recordar a muchos otros de la época.
Vale que la trama de Gru 3 no es muy consistente pero no procede ponerse quisquilloso a estas alturas. Los de Illumination Entertainment no son Pixar precisamente pero su trabajo es más que digno. Estamos hablando de cine de animación infantil en el que han sido lo suficientemente listos como para incluir guiños destinados a los padres. Todo lo referente a los años 80 (peinados, hombreras, música, bailes) me pareció muy bien planteado. Incluso hay un impagable homenaje a El retorno del Jedi. Nuestros hijos no pillan ciertas referencias a los años 80 pero los que crecimos en esa década las disfrutamos de lo lindo. Más allá de los guiños para adultos, el film es previsible, se deja ver y la animación es correcta aunque no aporta ninguna novedad. Me pareció especialmente divertida la escena de la entrada a la guarida del villano, pero el resto es bastante rutinario. Tampoco las canciones de Pharrell Williams aportan demasiado al film, lo intenta pero no hay en esta banda sonora ningún hit como aquel Happy de Gru 2. De lo que han hecho Morat con Álvaro soler me voy a callar para no herir sensibilidades. Respecto al doblaje, me sigue gustando Florentino Fernández como Gru aunque en su doblaje se haya perdido el acento germánico del personaje que Steve Carell sí aporta en la versión original. Por cierto, me sigue sin gustar el trabajo como dobladora de Patricia Conde, su voz no me acaba de convencer.


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Lo dicho, la franquicia empieza a perder fuelle pero nuestros hijos lo pasan en grande. De eso se trata, ¿no?

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