Blade runner 2049


 Ya he visto Blade runner 2049, la esperada y a la vez temida continuación de Blade Runner. Que nadie eche las campanas al vuelo. La alarmante falta de ideas de Hollywood  ha provocado un aluvión de remakes, precuelas y secuelas de éxitos de décadas pasadas. Parece que ya no hay nada sagrado e incluso clásicos que parecían intocables han caído víctimas de esta fatídica tendencia de explotar éxitos pretéritos. La cosa pintaba mal, cualquier actualización o revisitación de Blade Runner debía luchar contra la pesada losa del film original. Un film que marcó un antes y un después del cine de ciencia ficción y cuyo universo ha sido imitado cientos de veces pero nunca igualado. La imaginería visual nunca vista hasta entonces, la música de Vangelis y los efectos de Douglas Trumbull sumados a la dirección de un Ridley Scott en estado de gracia crearon un clásico moderno que no precisaba actualización ninguna. Pero poderoso caballero es Don Dinero. Al menos, surgió un atisbo de esperanza al saber que Ridley Scott se limitaría a producir el film y la dirección correría a cargo de Denis Villeneuve. No se me ocurría un director mejor para el proyecto que Villeneuve o Christopher Nolan. Ambos son dos directores con mucha personalidad a los que el género fantástico no les es ajeno. Incluso Harrison Ford repetía el papel de Rick Decark.  La expectación era máxima y las críticas previas al estreno (algo de lo que nunca debemos de fiarnos, hay mucho estómago agradecido, sobre todo en las grandes revistas norteamericanas) eran inmejorables.
Una vez visionado el film, debo confesar que a mí me hizo pasar un buen rato. Pero no por ser una recreación del universo Blade Runner, sino por ser un film más parecido a La llegada que al film original. Villeneuve ha optado por contar su propia historia partiendo de lo ya conocido. El impacto es indudablemente menor al del film original. Ya no estamos en 1982. Ya nada será igual. Villeneuve ofrece un espectáculo audiovisual de primer nivel. La fotografía y los decorados son para quedarte boquiabierto. Un sobresaliente para todo el apartado técnico ciertamente alucinante. Esos reflejos acuosos, esas inmensas salas, esa zona contaminada o ese vertedero son auténticos prodigios visuales que me dejaron fascinado. La música de Hans Zimmer y Benjamin Wallfisch me resultó estimulante durante su visionado aunque no le llega ni a la altura de los zapatos a la creado en su día por Vangelis. Apenas hay melodías, basando casi toda la música en percusión y ruidos. Ciertamente funciona como acompañamiento de las escenas pero no resiste una escucha al margen de las imágenes. Primera decepción. Esperemos que alguna vez escuchemos la partitura de Jóhann Jóhannsson para esta Blade Runner 2049 y que fue finalmente rechazada por Villeneuve ya que quería algo más parecido al trabajo de Vangelis.
Desde luego Villeneuve compone su propio Blade Runner, es su estilo el que impregna el film, más allá de las imágenes que recuerdan al original, su estilo narrativo domina toda la película de principio a fin. Para lo bueno y para lo malo. Reconozco que a mí sus 163 minutos no me aburrieron pero quizás esta historia se podría haber contado en 120 minutos. No creo que el fallo se deba imputar a Villeneuve, más bien a un guión un tanto endeble sobre todo en su parte final (esa escena de acción metida con calzador...) Sé que el film ha generado mucha controversia y todo el mundo tiene su opinión, pero a mí me gustó por la estilizada forma de narrar la historia de Villeneuve. Cierto que la cosa decae cuando aparece Harrison Ford, algo aparentemente inexplicable que tiene su lógica si pensamos que el guión empieza a hacer aguas con un primer diálogo entre Gosling y Ford de lo más endeble. Por cierto, Ryan Gosling empieza a ser un excelente imitador de sí mismo. Esa lánguida mirada de cordero degollado tuvo su gracia pero empieza a ser un lastre. Entiendo que su personaje es inexpresivo por naturaleza (ahí lo dejo) pero lo de este muchacho empieza a ser preocupante. También es preocupante que cuando Harrison Ford aparece no sabemos si estamos viendo a Han Solo o Indiana Jones, pero lo que está claro es que no estamos viendo a Deckard. Nada de la interpretación de Ford nos recuerda a Deckard. Es ahí cuando uno empieza a pensar que un recorte de metraje hubiera estado bien. Por cierto, ¿Qué aportan esas imágenes de Sinatra , Marilyn o Elvis? ¿Y Liberace? Ni que decir tiene que Jared Leto es un excelente actor que aquí está bastante perdido diciendo frases grandilocuentes que no tienen ningún sentido. Es curioso pero casi siempre en las películas de Villeneuve los personajes más interesantes son los femeninos. La implacable esbirra interpretada por Sylvia Hoeks (quien nos fascinó en La mejor oferta) y la jefa de policía personificada por Robin Wright están bastante bien presentadas aunque finalmente sus personajes caen en los estereotipos que el guión parecía iba a evitar. Por cierto, el personaje de Ana de Armas me resultó de lo más estimulante del guión junto con algún giro que no voy a desvelar.

Si el film original era una película de cine negro clásico ambientada en un futuro, esta Blade runner 2049 se queda en tierra de nadie. Ni es buen cine negro, ni es una historia de amor, ni es un film de acción. Es todo ello y nada a la vez. Se queda en tierra de nadie, sin definirse claramente por el camino a seguir. Es un film superior a la media pero languidece en comparación con el original. Cierto que tiene elementos interesantes como los hologramas, al fin y al cabo son una app de una multinacional pero la implicación emocional del cliente con el producto me recordó a la de la fantástica Her. Mención aparte merecen los guiños al film original. Más allá de la decepcionante aparición de Deckard, el film contiene innumerables guiños para los aficionados más acérrimos: los anuncios de Atari, los tests de Voight-Kampff, el piano, los origamis, etc. Incluso algún personaje resucitado gracias al CGI y cuya aparición huele a sacrilegio. Sin embargo, todos estos elementos no hacen más que recordarnos que estamos ante un pastiche, una falsificación, un frío replicante sin alma. Mientras el film original respiraba y exudaba, este Blade Runner 2049 se ahoga en su propia impostura. Le falta personalidad propia en un guión que parece un desesperado intento de iniciar una nueva franquicia. Por mucho que todo lo de la fabricación de recuerdos me parezca muy atractivo (quizás por el buen hacer de Villeneuve) el film acaba cayendo en la obviedad. El film original insinuaba más que mostraba y dejaba muchos cabos sueltos a la imaginación del espectador. Este 2049 peca de intentar explicarlo todo, no deja resquicios a la imaginación. Y naufraga.
Más allá de su deslumbrante aspecto, opino que nadie se acordará de este film dentro de 35 años. 

It


 It es ya todo un fenómeno no solamente del cine de terror sino también social. Esta nueva versión de It se ha convertido ya en la película de terror más taquillera de la historia. Solamente es superada por El exorcista si tenemos en cuenta la inflación desde 1973, pero es muy posible que en breve la acabe superando. Obviamente, It no le llega a El exorcista ni a la suela de los zapatos, estoy duipuesto a batirme en duelo con quien afirme lo contrario, pero no es un film exento de méritos.

 Soy fan del cine de terror, me encanta pasarlo mal y que me asusten, cosa que cada vez es más difícil. El terror es un género que no pasa por su mejor momento desde hace décadas. De vez en cuando sale alguna película que rompe esquemas (El sexto sentido o Seven) o lleva los límites un poco más allá hacia el gore o la mala leche (Saw). Pero, en general, es un género bastante anclado en el reciclaje a base de sustos fáciles y efectos de sonido. Como consecuencia de la falta de de imaginación e ideas propia del cine actual, tenemos esa estúpida fiebre por los remakes. Si faltan ideas, lo mejor parece ser ir sobre seguro con nuevas adaptaciones de ficciones que ya funcionaron en el pasado. En este caso, It adapta nuevamente la novela de Stephen King. Reconozco que la novela se me atragantó en su día y aquella primera versión para televisión no me entusiasmó, sus 190 minutos me parecieron excesivos.
Por suerte, esta nueva versión se centra en la primera parte de la novela, la de la infancia/adolescencia. Los adolescentes y el terror son una combinación perfecta que sigue dando resultados. Lo más estimulante de esta nueva versión es esa pandilla de chavales que emparenta directamente con films de los 8o como E.T.,  Los Goonies o Cuenta conmigo (también basada en un relato de Stephen King). Ese revival no exento de nostalgia del cine de los 80 ya fue todo un éxito en Stranger things, con el que comparte incluso al actor Finn Wolfhard. Por cierto, Wolfhard se lleva quizás las mejores líneas de diálogo pero todo el grupo de perdedores está muy bien representado, cada uno con sus propios miedos y miserias. Tenemos a una pandilla de perdedores en la que no falta de nada: un traumatizado, un judío hipocondríaco, un gordo, un negro, una chica y un gafotas. Auténticos perdedores convertidos en carnaza para los abusones. En los ochenta todavía no se le había puesto nombre al bulling pero siempre existió. Quizás haya demasiado estereotipo en la pandilla pero la cosa funciona gracias a unos diálogos fluidos. Todos los actores cumplen y resultan creíbles. Personalmente, lo confieso, me quedé prendado de Sophia Lillis. Las relaciones que se establecen entre la pandilla protagonista creo que es lo que más disfruté del film. Lo olvidemos que yo soy coetáneo de los protagonistas. Sí amigos, crecí en los 80. Toda la ambientación en los años 80 me pareció muy lograda. Todo nos transporta al verano de 1989, desde el vestuario o los peinados pasando por carteles de cine anunciando Arma Letal 2 o Batman hasta llegar a una banda sonora con canciones de The Cult, New kids on the block, Anthrax, Anvil o The Cure. Es innegable, aceptémoslo, los 80 están de moda.

La pareja de hermanos argentinos Muschietti, Andrés a la dirección y Bárbara a la producción fueron los responsables de la fallida Mamá. Con It aciertan a la hora de conjugar cine de aventuras infantil/adolescente y cine de terror. El film funciona, divierte y aterra a partes iguales a pesar de sus más de dos horas de metraje. Incluso es un acierto el incremento de apariciones del payaso Pennywise respecto a la primera versión. El Pennywise de Bill Skarsgård consigue que nos olvidemos del encarnado por Tim Curry, este resulta mucho más aterrador con su voz aniñada y sus movimientos. También los efectos especiales y de sonido ayudan lo suyo. Obviamente, no estamos ante una obra maestra del género, ni It aporta nada nuevo que no hayamos visto ya. Pero al menos es capaz de presentar un producto de entretenimiento digno que equilibra la parte de los adolescentes con el terror, algo que la primera versión no consiguió. Además, algo me dice que este Pennywise va a calar mucho más hondo en el imaginario colectivo. Seguro que va a ser el disfraz más solicitado para el Halloween de los próximos años.


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Yo pasé un buen rato con It, me entretuve de lo lindo con las aventuras de este grupo de jóvenes. Habrá que ver si con el segundo capítulo la cosa sigue manteniendo el interés 27 años después.

SPIDER-MAN: HOMECOMING



Spider-man Homecoming es la celebración del regreso a casa del trepa muros. Spider-man ya está en casa. Y Marvel/Disney lo celebra con un entretenido film que supone la plena integración del personaje en el universo fílmico Marvel. Se habla de la invasión alienígena sucedida en los vengadores, se ven desde otro ángulo escenas de El capitán América: Civil war y Tony stark sirve de nexo con lo ya conocido. La integración con el universo Marvel es total. Por fin los de Marvel han hecho su película sobre Spider-man. ¿El motivo del retraso? La grave crisis económica que sufrió la empresa de Stan Lee en los años 90 le forzó a vender los derechos de explotación de muchos de sus personajes. A saber: 
 Los derechos de todos los mutantes, 4 Fantásticos, Daredevil, Deadpool y Elektra fueron vendidos a 20th Century Fox. El resultado de las adaptaciones osciló entre lo patético (Daredevil, Elektra) a lo correcto, sin más, de la sagas sagas de X Men o lo mediocre de Lobezno. La única realmente destacable en mi opinión ha sido Deadpool.
Universal compró los derechos de Kick ass y  Hulk, personaje con el que hizo un film fallido dirigido por Ang Lee y con Eric Bana como Bruce Banner cuyos malos resultados les hizo vender los derechos a Marvel para que hiciera su propia adaptación: El increíble Hulk, esta vez con Edward Norton como protagonista. Sin embargo en el resto de films ha sido Mark Ruffalo el encargado de encargar al doctor Banner.
Por su parte, New Line cinema se quedó los derechos de Blade (del cual hizo una nefasta trilogía). Cómo veis, todo esto provocó una diáspora de adaptaciones de personajes Marvel de muy distinto pelaje y sin ninguna coherencia ni conexión entre sí.
Visto el éxito comercial, no así el artístico, que sus personajes habían obtenido en el cine, los de la editorial Marvel crean Marvel Studios bajo el paraguas de Paramount (otro gran estudio que gasta ahora no había tomado partido). La idea era ir adaptando los personajes sobre los que todavía tenían los derechos e ir recuperando el resto poco a poco. Al fin y al cabo, nadie mejor que ellos para sacarles partido. Así fue, los mejores films sobre súper héroes de la editorial Marvel son los de Marvel studios. Quizás la única excepción sea Deadpool. Marvel ha sabido encontrar el tono adecuado al cine de super héroes. Los films de Marvel son para toda la familia pero destilan una sana ironía muy desmitificarla y nunca se toman a sí mismas demasiado en serio. Solo se trata de cine palomitero para pasar un buen rato pero sin insultar la inteligencia del espectador. Eso sí, nada de pomposidades épicas ni grandes temas filosóficos, que para eso ya están los de Warner/DC.
El primer film de los estudios Marvel fue Iron man en 2008 siendo la primera piedra para crear el gran universo cinematográfico Marvel. Siguieron El increíble Hulk, Thor, Capitán América y Los Vengadores en un plan estratégico perfectamente trazado. Luego llegaron Ant Man, Guardianes de la galaxia, etc Nada de bandazos estilísticos ni cambios de tono. Marvel parece haber encontrado en el cine la fórmula que tanto éxito les dio editando cómics. En 2012 Marvel Studios es comprado por la todopoderosa Disney, quien también se hace con Star Wars. De ahí que desde entonces aparezcan juguetes y guiños a la saga creada por George Lucas (algo más que obvio en Spider-man homecoming).

¿Y nuestro vecino Spider-man? Columbia Pictures / Sony había comprado los derechos de adaptación de Spider-man, MIB y Ghost Rider. Los de Columbia / Sony se marcaron una más que aceptable primera trilogía de Spider-man a cargo del bueno de Sam Raimi, quien hizo un par de primeras película muy divertidas y respetuosas con el personaje (sí, a pesar del detalle de que a Spider-man la tela de araña le saliera directamente de las muñecas). Sin embargo, la tercera entrega era bastante olvidable. Lo mismo se puede decir de las dos películas posteriores protagonizadas por Andrew Garfield. Demasiada franquicia sobre un personaje en muy corto espacio de tiempo. Fue tal el fracaso en taquilla de esta última que Sony renunció a realizar la tercera película y llegó a un acuerdo en 2015 para compartir derechos con Marvel. Por ello aparecía en Capitán América: Civil war. Y ahí estamos, Marvel celebra por todo lo alto que su personaje estrella por fin pueda integrarse en su universo fílmico. Tras 5 películas en 15 años, algo excesivo a todas luces, Spider-man vuelve por todo lo alto.

Esta vez el enfoque es algo novedoso y Peter Parker es ahora un joven de 15 años que vive inmerso en sus problemas de adolescente. Es un pringadillo al que ser Spider-man no le saca de ningún apuro, todo lo contrario. Considero un gran acierto rejuvenecer a Peter Parker y hacerlo en la joven piel del actor inglés Tom Holland (de 21 años). Será una treta comercial para que los adolescentes se identifiquen con el personaje, pero funciona y el film se hace muy ameno. Por suerte, esta vez no nos han contado el origen del personaje, no vemos cómo le picó la araña radiactiva (o lo que fuera). Mejor, ya lo hemos visto en las dos sagas anteriores sobre el personaje. Tampoco aparecen el tío Ben ni Wen Stacy ni J.J. Jameson, tiempo habrá. He de reconocer que me pareció muy acertado el tono de comedia adolescente que destila todo film, logrando un equilibrio entre peli de instituto y film de súper héroes. Me gustó el tono parternalista de Tony Stark y ese gran consejo que le brinda al trepamuros: “Si no eres nadie sin el traje, no deberías llevarlo“. Toma profundidad, no llega a lo de “un gran poder conlleva una gran responsabilidad” pero mola.


Otro acierto evidente es el villano interpretado por Michael Keaton. El tipo que fue el Batman de Tim Burton y se rió del cine de súper héroes en Birdman, vuelve al redil interpretando al buitre, aunque no asuma ese nombre en ningún momento. Keaton es un gran actor y aquí logra hacer convincentes las motivaciones de su personaje. Frente al pijerío snob de Tony Stark, su personaje viene a defender (a su manera) a la sufrida clase obrera.
Spider-man homecoming funciona como un entretenimiento perfecto a pesar de que algunas escenas de acción me resultaron confusas y mareantes. Nada grave pero creo que desmerece algo el conjunto. Por lo demás, es un film familiar de humor bastante blanco y para casi todos los públicos (está recomendada para mayores de 7 años). Por cierto, el score de Michael Giacchino no está nada mal pero yo ché de menos el trabajo de Danny Elfman para la trilogía de Sam Raimi. Ya para acabar ¿aparece Stan Lee? Hombre, claro.



Spider-man homecoming cumple su misión de integrar al personaje y se te pasa volando.




Dunkerque (Dunkirk)


La carrera de Christopher Nolan no es perfecta, pero se le asemeja bastante. Su cine aúna calidad y entretenimiento como muy pocos son capaces de hacerlo hoy en día. Para quien escribe esta letras la Santa Trinidad del cine moderno estaría formada por Darren Aronofky, David Fincher y Christopher Nolan. Nolan nunca opta por la opción fácil, ya desde su primera película (Following) le gustaba complicarle la vida al espectador con sus ya característicos montajes enrevesados y tramas en paralelo. Pero nadie puede discutirle su hegemonía dentro del cine actual por mucho que haya sido ninguneado por la academia de Hollywood. Es un enorme delito que este señor no tenga todavía el Oscar a mejor director, lleva años demostrando que no tiene rival. Esperemos que con Dunkerque mejore su suerte de cara a los premios, el beneplácito del público siempre lo ha tenido.

En Dunkerque Nolan abandona la ciencia ficción y nos narra un hecho histórico ocurrido en Mayo de 1940, al inicio de la Segunda Guerra Mundial. El rescate en las costas de Dunkerque de casi 400.000 soldados que habían quedado acorralados por las tropas alemanas es uno de los pasajes bélicos que bien merecían una película. Nolan sigue teniendo en mente a Stanley Kubrick y Steven Spielberg como sus mayores influencias y se podría considerar que Dunkerque es su particular Salvar al soldado Ryan o Senderos de gloria. Que nadie piense que Nolan anda falto de estilo y se dedica a copiar a sus grandes maestros, todo lo contrario. Dunkerque es puro Nolan. Es cine bélico del bueno, de ese que ya no se hace. Ese cine que no solamente apabulla por la espectacularidad de sus escenas sino que también presenta unos personajes con los que es imposible no empatizar. El drama de los personajes se nos antoja cercano y su angustia por sobrevivir es ciertamente contagiosa. Se trata únicamente de sobrevivir, imposible siquiera el soñar con derrotar al enemigo invisible sin rostro. Nolan no muestra a los alemanes, como él bien sabe, siempre aterra más aquello que no se ve. Nolan huye de la efectividad de las grandes batallas centrándose en el drama de unos personajes atrapados que pugnan por sobrevivir. Con Dunkerque el espectador se sumerge en la pesadilla de la guerra y siente la angustia y el miedo de los soldados. Aquí los soldados no son héroes de una pieza, son personas de carne y hueso. Mezquinos y cobardes como cualquiera de nosotros. Pero Nolan deja siempre un resquicio para la esperanza, también hay gente que hace lo que considera justo incluso a costa de un enorme sacrificio.

Nolan escribe y dirige esta película y esta vez no se ha ido a las 3 horas, le sobra con 109 minutos. Los que le acusan de excederse siempre con la duración de sus películas ya pueden abandonar ese argumento. Nolan da una magistral lección de narrativa con esta película. Su montaje es milimétrico, nada sobra ni nada falta. Igualmente las escenas bélicas están rodadas de forma alucinante, como únicamente un maestro del cine es capaz. Nolan utiliza todos los recursos narrativos a su alcance para conseguir que el espectador se vea inmerso en la pesadilla que supuso salir de la maldita playa de Dunkerque. No pierde el tiempo presentando a los personajes ni se recrea en diálogos grandilocuentes. Es quizás la película con menos líneas de diálogo de toda su filmografía. Los diálogos no son necesarios cuando se trata de mostrar al ser humano como un animal acorralado que se enfrenta a una muerte segura. Tampoco hay grandes interpretaciones a destacar, estamos ante un reparto coral en el que no hay un protagonista único. Cabe destacar el trabajo del gran Tom Hardy, de quien apenas vemos un ojo durante casi todo el film. También Mark Rylance y Kenneth Branagh hacen trabajo más que correcto.
Eso sí, Nolan sigue sin ponérselo fácil al espectador y le exige algo de esfuerzo. Nolan divide la acción varias tramas que transcurren por líneas temporales distintas hasta que finalmente acaban confluyendo en un majestuoso final. Y digo majestuoso ya que Dunkerque concluye con unos sobrecogedores planos aéreos cortesía de Hoyte Van Hoytema que se fusionan perfectamente con la partitura de Hans Zimmer (esta vez un poco menos inspirado que otras veces) para crear uno de los finales más bellos de los últimos años.

Reconozco que me he emocionado, me he angustiado y lo he pasado mal viendo esta gran película que va directamente a la lista de lo mejor del año.


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P.d.: Por cierto, viendo Dunkerque me vinieron a la mente las miles de personas que siguen muriendo actualmente en las costas de Europa intentando huir del infierno de la guerra. La solidaridad una vez salvó a Europa pero ahora los que cruzan el mar  jugándose la vida en embarcaciones cochambrosas no gozan de las mismas simpatías, quizás porque no son europeos. Parece que la vieja Europa solamente siente lástima por sí misma. Nunca está de más echar la mirada atrás y aprender de la historia.

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